Para volar, primero hay que lanzarse. Primero hay que arriesgarse a tirarnos al vacío y esperar que nuestras alas se abran.
No hay que ser impacientes, la semilla que se siembra un día no da frutos al siguiente, no tenemos por qué apresurarla, ni podemos hacerla florecer a jalones.
Parece que estamos acostumbrados a tener resultados inmediatos, pero éstos no siempre sirven, hay que invertir, hay que arriesgar y los resultados vendrán solos.
Chivas es un auténtico semillero del futbol mexicano. Chivas apuesta por los jóvenes, por los nacionales. Es un equipo que contra todo confía en sus Fuerzas Básicas, que busca los diamantes, los pule y una vez consagrados, los deja ir a brillar en otros horizontes para darle paso a una nueva generación deseosa de competir.
Las críticas para el Rebaño en la presente campaña no hay sido pocas, pero hay que saber que Guadalajara tiene un proyecto, que se apega a su plan, que sabe lo que hace y así lo ha demostrado por décadas, no por nada es el equipo con más campeonatos, el que más aportes le hace al Tri, y el que siempre da batalla hasta el final.
Nos quejamos de la falta de espacios a los jóvenes mexicanos, de que nuestros futbolistas debutan muy grandes, de que hay demasiados extranjeros en nuestro futbol, pero ahora que Chivas responde a estas quejas históricas, no dejamos de fastidiarlos.
Entendamos, ¿de dónde saldrán los Salcido, los Bravo, los Bofo, o los “Maza” si no se les da opotunidad?. No esperemos que las grandes figuras aparezcan de un día para otro.
Desprenderse de Bravo y del “Maza” Rodríguez fue duro, pero necesario para ellos, para nosotros, para el futbol mexicano, pero no podíamos pretender ser líderes generales tras su partida; tampoco pretendamos que Chivas haga lo que los demás, comprar un par de treintañeros de mediana calidad para tapar los huecos y que jóvenes con gran empuje como Arellano o Fabián se quedaran para jugar siempre en la reserva.
Los grandes equipos no se arman en un día, ni comprando a diestra y siniestra, recordemos a esos Pumas de los años ochenta, aquel proyecto exitoso diseñado para ser campeón cada 5 años, que era la mejor cantera de entonces, base de la Selección Nacional y un equipo capaz de ganar tres títulos y alcanzar cuatro finales en un periodo de quince años.
Tal vez un campeonato cada cinco años parece mucho tiempo para el club más ganador de México, sin embargo, el proyecto rojiblanco puede reducirse a tres años y mantener así su hegemonía.
La formación de futbolistas tiene un precio y Guadalajara lo está pagando con la confianza de que la recompensa será valiosa y de larga duración. Mientras el América da tumbos cada seis meses, Chivas se mantiene apegado a un plan que ya le ha dado éxitos, aunque esta temporada haya que pagar el precio.
Hay que ser realistas, si Chivas sacrifica el título esta campaña a cambio de forjar una base sólida que nos dé campeonatos en uno, dos o tres años, yo estoy de acuerdo. Así es como se forjan las franquicias ganadoras en la NFL, reclutando talento colegial, dándole dos o tres años para que madure y después cobrando la renta de una buena inversión.
Salir a comprar futbolistas es lo más sencillo, pero no te garantiza ser Campeón, pregúntenle a Monterrey, Tigres, o América. Los clubes ganadores, los atletas campeones, son aquellos capaces de soportar la presión y las urgencias del entorno; son pacientes, no se dejan llevar por el hambre de éxito inmediato que tiene la prensa, y se concentran en un plan sólido que asegure resultados de larga duración.
Tener un plan requiere madurez, claridad, buena memoria, empuje, talento, pero también de mucha fuerza para soportar las quejas, para sortear los obstáculos camino al éxito.
Para finalizar, te invito a que pensemos, si nos quejamos que no se les da oportunidad a los jóvenes, que nuestros futbolistas debutan muy tarde, que necesitamos más jugadores nacionales, preguntémonos, ¿de dónde saldrán? ¿de dónde si no de Chivas?.
chivascampeon.com/editoriales Antonio Rosique
No hay que ser impacientes, la semilla que se siembra un día no da frutos al siguiente, no tenemos por qué apresurarla, ni podemos hacerla florecer a jalones.
Parece que estamos acostumbrados a tener resultados inmediatos, pero éstos no siempre sirven, hay que invertir, hay que arriesgar y los resultados vendrán solos.
Chivas es un auténtico semillero del futbol mexicano. Chivas apuesta por los jóvenes, por los nacionales. Es un equipo que contra todo confía en sus Fuerzas Básicas, que busca los diamantes, los pule y una vez consagrados, los deja ir a brillar en otros horizontes para darle paso a una nueva generación deseosa de competir.
Las críticas para el Rebaño en la presente campaña no hay sido pocas, pero hay que saber que Guadalajara tiene un proyecto, que se apega a su plan, que sabe lo que hace y así lo ha demostrado por décadas, no por nada es el equipo con más campeonatos, el que más aportes le hace al Tri, y el que siempre da batalla hasta el final.
Nos quejamos de la falta de espacios a los jóvenes mexicanos, de que nuestros futbolistas debutan muy grandes, de que hay demasiados extranjeros en nuestro futbol, pero ahora que Chivas responde a estas quejas históricas, no dejamos de fastidiarlos.
Entendamos, ¿de dónde saldrán los Salcido, los Bravo, los Bofo, o los “Maza” si no se les da opotunidad?. No esperemos que las grandes figuras aparezcan de un día para otro.
Desprenderse de Bravo y del “Maza” Rodríguez fue duro, pero necesario para ellos, para nosotros, para el futbol mexicano, pero no podíamos pretender ser líderes generales tras su partida; tampoco pretendamos que Chivas haga lo que los demás, comprar un par de treintañeros de mediana calidad para tapar los huecos y que jóvenes con gran empuje como Arellano o Fabián se quedaran para jugar siempre en la reserva.
Los grandes equipos no se arman en un día, ni comprando a diestra y siniestra, recordemos a esos Pumas de los años ochenta, aquel proyecto exitoso diseñado para ser campeón cada 5 años, que era la mejor cantera de entonces, base de la Selección Nacional y un equipo capaz de ganar tres títulos y alcanzar cuatro finales en un periodo de quince años.
Tal vez un campeonato cada cinco años parece mucho tiempo para el club más ganador de México, sin embargo, el proyecto rojiblanco puede reducirse a tres años y mantener así su hegemonía.
La formación de futbolistas tiene un precio y Guadalajara lo está pagando con la confianza de que la recompensa será valiosa y de larga duración. Mientras el América da tumbos cada seis meses, Chivas se mantiene apegado a un plan que ya le ha dado éxitos, aunque esta temporada haya que pagar el precio.
Hay que ser realistas, si Chivas sacrifica el título esta campaña a cambio de forjar una base sólida que nos dé campeonatos en uno, dos o tres años, yo estoy de acuerdo. Así es como se forjan las franquicias ganadoras en la NFL, reclutando talento colegial, dándole dos o tres años para que madure y después cobrando la renta de una buena inversión.
Salir a comprar futbolistas es lo más sencillo, pero no te garantiza ser Campeón, pregúntenle a Monterrey, Tigres, o América. Los clubes ganadores, los atletas campeones, son aquellos capaces de soportar la presión y las urgencias del entorno; son pacientes, no se dejan llevar por el hambre de éxito inmediato que tiene la prensa, y se concentran en un plan sólido que asegure resultados de larga duración.
Tener un plan requiere madurez, claridad, buena memoria, empuje, talento, pero también de mucha fuerza para soportar las quejas, para sortear los obstáculos camino al éxito.
Para finalizar, te invito a que pensemos, si nos quejamos que no se les da oportunidad a los jóvenes, que nuestros futbolistas debutan muy tarde, que necesitamos más jugadores nacionales, preguntémonos, ¿de dónde saldrán? ¿de dónde si no de Chivas?.
chivascampeon.com/editoriales Antonio Rosique





