En medio de una torrencial lluvia, que durante todo partido no cesó, Chivas obtuvo una victoria más sobre el América por 2-0, en partido amistoso llevado a cabo en el Toyota Park de Chicago.
Las camisetas rojiblancas quedaron debajo del improvisado hule que el Clásico Nacional ha obligó a adquirir, pero que cuando las Chivas saltaron al campo, el contraste de una mancha amarilla fue total ya que con los gritos de "Chivas... Chivas", la afición dejó en claro que Chicago sigue siendo territorio rojiblanco.
Iniciado el amistoso, Chivas batallo para adaptarse a una cancha que aunque lució impecable con el torrencial aguacero, siempre mantuvo su césped a la altura de las exigencias, por ello Chivas comenzó con su toque de pelota al ras, su movilidad en el campo y su característico olfato ofensivo que de inmediato puso en predicamento la portería defendida por Antonio Navarrete.
Pero aunque los arribos de parte del Rebaño fueron igual de constantes que los aumentos en la afluencia pluvial sobre la cancha, la ansiada anotación que eliminara el frío de las tribunas y empapara de fiesta la grada no tuvo cabida en los primeros 45 minutos.
Pues fue hasta la segunda parte cuando Chivas, en su continuo transitar de pelota y con las múltiples llegadas que generaron sus elementos de ataque, de apoco encontró la fórmula para vencer la puerta azulcrema que en varias ocasiones dejó en solitario la defensa de las Águilas, para entonces quienes ya tenían un hombre menos por la inoportuna falta por la espalda de Juan Carlos Silva sobre Xavier Báez a los 36 minutos de juego.
Y fue cuestión de un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando Chivas tomó el mando de la cancha y también del marcador para sentenciar un juego que por los constantes arribos del Rebaño ya se presagiaba que la pelota ingresaría al arco azulcrema.
Pues fue cuestión de que Alberto Medina comenzara con sus múltiples regates y bailes sobre la pelota para que tras un servicio desde la derecha y hacia segundo poste, el delantero Sergio Santana conectara de cabeza en el área chica, prácticamente sobre Navarrete quien a base de reflejos rechazó el remate del zacatecano.
Pero luego de dejar la pelota en tierra de nadie, el arribo por sorpresa y por izquierda del mediocampista Édgar "Tepa" Solís inauguró el marcador tras conectar con fuerza y colocación para vencer a un América que se desdibujaba en la cancha, esto ya a los 59 minutos.
Prueba de ello fue el nerviosismo mostrado por el portero de América quien dos minutos después del primer gol, en una pelota controlada con los pies y amenazada por Santana, Navarrete salió de su arco hacia el costado izquierdo, donde en los límites del área quiso reventar la esférica que sólo recorrió unos cuantos metros por aire.
Ya que poco después de la media cancha, en relación al ataque de Chivas, Marco Fabián bajó cómodamente la pelota, observó que el portero de América tardaría en su recorrido de regreso al arco y con la frialdad de los grandes sacó un disparo potente, recto y con destino de gol que se incrustaría en las redes para marcar el segundo de la noche, ante la mirada incrédula de Navarrete y su pifia.
A partir del segundo gol, a los 61', sólo habría de mostrarse en el campo un equipo de Chivas, con hambre de gol y ansia de demostrar su superioridad en el campo, pues América, con una difícil loza encima, comenzó a desaparecer de la cancha al igual que la lluvia del ambiente, hasta que en la recta final del juego, los jugadores americanistas sólo encontraron refugio en su terreno sin siquiera intentar ir más allá de medio campo.
Por ello, cuando el silbante del encuentro Ramón Hernández indicó el final del juego, América se esfumó del campo igual de rápido que la lluvia se alejó del Toyota Park, sin darse tiempo para dar cuenta como los impermeables de los aficionados quedaban de lado y mostraban orgullosos sus playeras de Chivas, protegidas para festejar que en Chicago y en un Clásico Nacional amistoso, Chivas salió de nueva cuenta con la victoria.




